La Conspiración

Hoy hemos asistido al lamentable espectáculo de contemplar cómo el Gobierno Traidor hace frente común con el resto de los partidos políticos representados en el Congreso para impedir que prospere moción alguna que sobre los atentados del 11-M presente el Partido Popular. Además, han inmortalizado momento tan irrepetible con una fotografía en la que aparecen todos juntitos para decirnos que no van a dar ocasión a los populares de que expongan su Teoría de la Conspiración. Curioso argumento cuando los únicos que han citado la existencia de esa famosa consiración han sido ellos mismos, los populares (de una forma tibia al principio aunque parece que se van animando) se han limitado a preguntar y a pedir que se aclaren los puntos negros de una versión oficial cada vez más débil y a solicitar los informes pertinentes para tratar de poner un poco de luz entre tanta ocultación.
Si de verdad las investigaciones periodísticas llegaran a la conclusión de que existió una conspiración en la que participaron miembros, allegados, conocidos, socios o gente afín a los sociatas para echar al PP del gobierno aunque ello le costara la vida a 192 personas y dejara miles de heridos en el camino, si de verdad la manipulación que se hizo de los atentados era una parte más de esa conspiración, si de verdad la colaboración de medios del grupo PRISA en esos días malditos respondía a un plan elaborado con antelación o sobre la marcha siguiendo los dictados de esa pretendida conspiración, no tendrían tierra para correr los implicados en la masacre ya que, por mucho menos, han caído reyes y dinastías enteras.
Nadie, salvo los empeñados en no investigar, ha hablado de esa manoseada conspiración. La investigación periodística ha puesto de manifiesto la fragilidad de las pruebas en las que se asienta la versión oficial, pruebas que en muchos casos eran falsas pero el preguntar sobre ello hace que se nos tache de conspiranoicos. Pedir algo tan simple como el informe en el que se determinó qué tipo de explosivo se encontró en los trenes es propio, según los fotografiados, de ultraderechistas que no aceptan el resultado de unas elecciones. Por lo visto, para ellos el falsear y ocultar pruebas demuestra un sentido del deber y una altura de miras imposible de alcanzar por el común de los mortales.
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